Foto: Elias Van Barthes

Finalmente luego de meses de espera “El Salmón” pasó por “la linda” para arrancar su corazón y regalárselo al público, en una noche a puro rock y lágrimas.


Crónica y Video: Nahuel Carrasco Nieto
Fotos: Elías Van Barthes

Lo que se vivió anoche puede ser resumido en una película romántica que encierra a dos enamorados que no se veían desde hace mucho tiempo. Andrés Calamaro y su público cantaron, saltaron, rieron, lloraron y se abrazaron.

Un show para toda la familia sobre todo para los veteranos que recordaron momentos de su adolescencia en una noche de tinte melancólico. Muchas caras felices, caras empapadas en llanto y algunos desubicados que se “colaron” pero que no pudieron arruinar el encuentro tan esperado.

Dos guitarras, teclados, bajo, batería y un cantante muy afianzado es si mismo haciendo falsettos, gritos pirotécnicos, improvisaciones y scats jazzeros y uno que otro bailecito a lo Mick Jagger. No habló de política y se lo notó muy tranquilo y de buen humor. Tuvo oportunidades para agradecer al público salteño por la calidez y la buena onda.

“Argentina cada vez mejor. Gracias Salta, ¡Gracias!”

En poco más de dos horas Andrés Calamaro y su banda tocaron “Tres Marías”, “Todavía una canción”, “Crímenes Perfectos”, “Output-Input”, “Estadio Azteca”, “Paloma”, “Flaca”, entre otros. “Costumbres Argentinas” y “Me estás atrapando otra vez” recordando a Los Rodríguez

Recordamos a los espíritus ascendidos de Julián Infante Rodríguez, Guillermo Martín Rodríguez, Daniel “Pato” Zamora Rodríguez que sin dudas en esta noche como en todas, nuestros compañeros nos están escuchando desde la gran sala de ensayo.

Además se dio el lujo de hacer unos cuantos grandes covers entre ellos “Get up stand up” de Bob Marley, “Jumpin' Jack Flash” de los Rolling Stones e “Imagine” de John Lennon. Y un retazo del pegadizo “Black Dog” de Led Zeppelin.

Lo negativo que se pudo percibir tanto dentro y fuera del Estadio Delmi son los comentarios de disconformidad de la gente por la acústica del lugar, percibido sobre todo en las tribunas laterales y populares. “Parece una lata” decían algunos.

Cabe destacar la excelente organización del evento y la buena predisposición de la gente del personal de seguridad para recibir a la prensa y al público en general. No hubo incidentes pero si muchos efectivos de la Policía de Salta ejerciendo como en todo recital de rock “violencia simbólica”.

Pero quien mejor que “El Salmón” para contar lo que vivió anoche en un Estadio Delmi casi lleno.

Anoche … es complicado escribir la profunda y explosiva experiencia de anoche en LA LINDA ; veníamos optimistas de Corrientes, a pesar del fresco de la noche correntina y de una garganta que parecía oxidarse según progresaba el set list, la vuelta al anfiteatro resulto ser de autentica apoteosis humana y musical ; es inevitable establecer una relación directa entre la música (un buen recital muy bueno) y la reacción (desmedida y emotiva) del publico ; nadie tiene tanto amor para recibir , diría Mike Tyson, pero es indudable agradecer (y ver) que semejante actitud bendita, positiva, encendida, entregada (tiene relación directa con un recital cuando es bueno o muy bueno)

Agregamos bises, la mejor imagine posible, con soul y falsetto ; ya venia (sinceramente) mostrando creaciones vocales, me estaba desquitando después de pelear cada nota correntina … Había relleno para la empanada salteña : fue realmente genial, inolvidable lo de anoche ; no había vuelto desde LADLN , entonces aquellas gentes quizás ni habían nacido la ultima vez que cante en “la linda” ; aunque adivino algunos VET (los veo entre la gente) que observan y asienten aprobando las evoluciones de este (su) contemporáneo ; fue un conciertazo y me gustaría desglosar detalles musicales que pueden resumirse en un feedback muy poderoso con el respetable, que recibía importantes dosis de rock de verdad (con amistad).

Ayer estaba inspirado y creador, no me fui por las ramas de la fantasía pero la fantasía estaba, bien curtida… también dijo presente el high, para que negarlo a estas altura, una burbuja de champaña mental (y sensible) que estalla en el momento justo, justo para recibir la bendición de la vida y el instante, porque anoche hicimos lo que mejor sabemos hacer (en publico)…


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