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Paul McCartney: «Vengo de una familia obrera por eso valoro el transporte público»

A pesar de ser multimillonario, el ex Beatle opta por no comportarse como una celebridad «común y ordinaria».

Paul McCartney disfruta vivir a su manera, por ejemplo, disfruta mucho disfrazarse, subirse a un autobús, a un tranvía o a un tren, observar por la ventanilla contemplando la vida misma y agradeciendo a Dios que nadie lo reconoce.

En febrero del 2013, el maestro Paul estaba de vacaciones con su esposa Nancy Shevell en Nueva Orleans (Estados Unidos) tras participar del ‘Super Bowl’ disputado ese año en el Louisiana Superdome y decidió subirse a un tranvía con un sombrero y unos coloridos lentes de sol.

Interpretó varios clásicos de los Beatles con su guitarra acústica. Al principio nadie lo reconocía, los pasajeros pensaron que se trataba de un músico callejero.

Todo el mundo lo ignoró durante un buen rato, sin darnos cuenta que Paul McCartney nos estaba dedicando un concierto en exclusiva. Obviamente llegó un momento en el que nos quedamos petrificados al descubrir su identidad. Nos pusimos a cantar con él.

Robert Senft (pasajero), testimonio recogido por Daily Mirror

Además, Paul McCartney contó en una entrevista con la revista NME que creció en un período en el que el gobierno del Reino Unido desarrolló una serie de estrategias sociales financiadas con fondos públicos, incluida la Ley de Educación de 1944, la Ley de Transporte de 1947 y el divulgación del Servicio Franquista de Sanidad en 1948.

En ese momento no pude darme cuenta de que éramos la primera camada en beneficiarse de eso. Encima, hubo una ley de educación que significaba que los niños como yo de hogares no muy acomodados podían ir a escuelas muy elegantes. Esto les dio a todos en Gran Bretaña la oportunidad de ser más móviles y estar mejor educados. Ese fue un factor importante para nuestra revolución cultural.

Paul McCartney a NME (2021)

Un par de veces fue fotografiado con un libro en la mano en un tren o en la última fila de asientos de un autobús. Con respecto a esto, en agosto del 2010, McCartney le dijo a GQ Magazine que también le gusta andar conduciendo un bonito auto, pero eso le parece «ordinario y aburrido».

Quiero decir, sé que no puedo ser común, en absoluto, soy demasiado famoso para serlo, pero, para mí, ese sentimiento interior, de sentirme como yo mismo todavía, es muy importante. Una vez, fui a Nueva York desde Long Island en el autobús que llaman Jitney. Tarda unas tres horas. Y me encantaba porque tenía un libro largo que estaba tratando de terminar: era ‘La vida y las aventuras de Nicholas Nickleby’ de Charles Dickens.

Paul McCartney a NME (2021)

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